jueves, 30 de julio de 2009

Corazón de hielo.

No se dio cuenta de la pequeña montaña de nieve que había a sus pies y, tropezando, cayó al suelo. Levantó la cara molesta mientras golpeaba la fría nieve con el puño.

Quería llegar a casa de una vez antes de sufrir algún otro percance. Llevaba varias semanas en ese estado de aturdimiento, llorando cada noche y cada día, buscando el apoyo de sus amigos. No se creía capaz de superar aquella pérdida. ¿Por qué tuvo que sucederle a él?

Se levantó con dificultad y se sacudió el abrigo negro que llevaba puesto. Se colocó bien el gorro y dio unos pasos más, llegando al parque donde había compartido tantas cosas con él.

Apartó un poco de nieve amontonada y se sentó en un banco. Levantó la vista al cielo cubierto de nubes.

Iba a ser muy difícil olvidar el accidente y le llevaría mucho tiempo. Quizás jamás lo superaría. No creía tener la fuerza necesaria para subirse de nuevo a una moto tras ver lo sucedido con el chico al que amaba. Ahora su corazón estaba cubierto por el hielo, tan frío como la nieve que pisaba.

-Manuel... –susurró, cerrando los ojos y derramando algunas lágrimas-. No te olvidaré.

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