jueves, 30 de julio de 2009

Corazón de hielo.

No se dio cuenta de la pequeña montaña de nieve que había a sus pies y, tropezando, cayó al suelo. Levantó la cara molesta mientras golpeaba la fría nieve con el puño.

Quería llegar a casa de una vez antes de sufrir algún otro percance. Llevaba varias semanas en ese estado de aturdimiento, llorando cada noche y cada día, buscando el apoyo de sus amigos. No se creía capaz de superar aquella pérdida. ¿Por qué tuvo que sucederle a él?

Se levantó con dificultad y se sacudió el abrigo negro que llevaba puesto. Se colocó bien el gorro y dio unos pasos más, llegando al parque donde había compartido tantas cosas con él.

Apartó un poco de nieve amontonada y se sentó en un banco. Levantó la vista al cielo cubierto de nubes.

Iba a ser muy difícil olvidar el accidente y le llevaría mucho tiempo. Quizás jamás lo superaría. No creía tener la fuerza necesaria para subirse de nuevo a una moto tras ver lo sucedido con el chico al que amaba. Ahora su corazón estaba cubierto por el hielo, tan frío como la nieve que pisaba.

-Manuel... –susurró, cerrando los ojos y derramando algunas lágrimas-. No te olvidaré.

martes, 28 de julio de 2009

Aquel aroma.

Frunció el entrecejo y trató de captar mejor el olor proveniente de la cocina de su amiga. Le parecía que conocía aquel aroma.

-La comida está lista –exclamó su amiga entrando en el salón con dos platos.

La joven observó el contenido y entonces sonrió.

-¿Qué sucede? –le preguntó su amiga con curiosidad sentándose a su lado.

-El aroma de esta comida me recuerda a mi abuela.

No quiso decir nada más ya que sintió que se le acumulaban las lágrimas en los ojos. Su abuela había muerto dos meses atrás, pero ella siempre la recordaba sonriente. La abuelita Maggie, como solía llamarla, pasaba la mayor parte del día en la cocina preparando diferentes platos que luego tenían un excelente sabor.

Sonrió con tristeza. Aquel aroma le hacía recordar un plato que de pequeña le encantaba comer sentada en el regazo de su abuelita. En el fondo, eran buenos recuerdos.