Cómo bailan mis labios con los tuyos,
la noche en nuestras bocas se deshace…
No hay temor en nuestro furtivo encuentro
pues cuando el cuerpo ardoroso yace
está preso de pasiones escondidas.
En el silencio envolvente las almas,
supeditadas al amor incontrolable,
por los tenues roces del viento
pierden la cordura intachable
y se transforman en anhelo.
Sienten agudezas envidiables:
la sangre desbocada en los labios,
el ansia atrapada en la cárcel corporal,
la mente aguda perdida en sabios
consejos nocturnos de lujuria.
Mas cuando el sol llama sutilmente,
iluminando los capullos en flor,
hielo, frío, abandono y soledad
quedan del implacable ardor
en el fútil lecho pasional.
Sandra L.
Ola nena!!
ResponderEliminarEnantame siges eskribindo iwal d ben...epero k todo xe vaia muy ben....bikos