Alzamos la vista al frente cuando ya es tarde, y nos reunimos con las cenizas restantes de aquello que no pudimos salvar. Volamos alto, muy alto, y todo homenaje será poco; mas la soledad quedará en el olvido y abrazaremos la tranquilidad de la existencia inexistente.
Soy lo que soy. Disculpen si mis palabras no juegan con ustedes en un baile de verano. Tampoco es que quieran hacerlo, todo sea ya dicho. No puedo vivir para siempre, pero ellas sí podrán. No bailarán, pero sí resonarán en sus oídos... o, en última instancia, rozarán sus dedos en hojas desgastadas de papel.
domingo, 1 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Éstas son las consecuencias de actuar sin pararse a reflexionar sobre si lo que creemos a simple vista es la realidad, la cual nos empeñamos muchas veces en negar.
ResponderEliminarMuy buen texto y buen vídeo.
Nunca estuvo tan acertada la frase: las apariencias engañan.
ResponderEliminar